Un paseo de norte a sur por la Costa Dorada

Las costas de Cataluña son un auténtico tesoro nacional, pero mientras la Costa Brava despliega todo su encanto internacional y deslumbra con sus majestuosas calas, y el Maresme y Garraf se suman en torno a la amplia oferta de Barcelona, la costa sur, dominada por Tarragona y denominada como Costa Dorada se sumerge entre los contrastes de ser un gran centro turístico y una recóndita suma paisajística llena de joyas naturales. ¿Qué podemos encontrarnos en el litoral tarraconense?

Imagen: Wikipedia

Las playas de El Vendrell

La Costa Dorada comienza en la localidad de El Vendrell, la puerta de entrada a la provincia de Barcelona. Y es en esta misma localización donde ya podemos apreciar lo que es en esencia la Costa Dorada: 7 kilómetros de extensa playa de fina arena y agua cristalina, dotadas de todo tipo de servicios e instalaciones para comodidad del visitante sin que por ello se vaya en detrimento de lo natural.

Restos de Tarraco

La zona que baña la Costa Dorada no sólo resplandece a día de hoy. En años de la provincia romana de Tarraconensis el esplendor queda reflejado en magnas construcciones como el Arco de Bará, una de las puertas que flanqueaban la antigua Vía Augusta o el anfiteatro y circo de Tarragona, que supone uno de los más espectaculares balcones al Mediterráneo.

Salou y Port Aventura

Quien tiene el privilegio de contar con pisos en Salou cerca de la playa no sólo disfruta de una dinámica localidad donde el ocio no es únicamente estacional, sino de uno de los puntos de ocio y disfrute más importantes de Europa, ya que en sus alrededores se encuentra Port Aventura World: un complejo que aglutina los parques temáticos de Port Aventura y Ferrariland, además de centros acuáticos y otro sinfín de actividades familiares.

Cambrils

Junto con Salou, el mayor centro turístico vacacional ofrece mucho más atractivos que sus hermosas playas franqueadas por un puerto y paseo marítimo monumental.

En esta localidad nos encontramos con vestigios como su muralla, el parque-jardín botánico de Samà, la iglesia parroquial de Santa María y otras tantas obras monumentales que la hacen valedora de una visita cualquier día del año.

L’Ametlla de Mar

Uno de los puertos de pescadores más activos de la zona, hecho que se hace notar en cada uno de sus restaurantes del paseo marítimo, lo encontramos en el blanquecino pueblo de L’Ametlla de Mar, donde sus casas encaladas conviven con un entorno natural único rodeado de calas y pinares propios de las postales que se reflejan en la zona.

El Delta del Ebro

Finalmente la Costa Dorada se culmina al sur fronteriza con la costa Azahar en el Delta del Ebro, la espectacular desembocadura de este río en forma de marisma que nos regala una variedad paisajística única, entre la que conviven villas vacacionales y monumentales como Sant Carles de la Ràpita y más hacia el interior Amposta o Tortosa.

A todo este rico y variado escenario paisajístico se le suma una gastronomía única, basada en arroces y pescados que, como la anguila, aportan un sabor único y muy característico.